Las historias de los trincos permanecieron intactas durante millones de años en la cultura croquer hasta la llegada de los indios malayos. Con sus rifles de repetición y armas automáticas los croquerianos no pudieron hacer frente a las letales flechas de madera y piedra de los indios.
Los indios reescribieron las historias, ridiculizando a los trincos y a sus descendientes los traca-traca. Fue una pérdida cultural de valor incalculable aunque un antiguo escrito de 100 años antes de Kukula afirmaba que 3 siglos despues el valor de los escritos perdidos alcanzaría el valor de 3,17 € pese a su desconocimiento de este continente pero no de su moneda.
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