Miraba todos los escaparates. Buscaba con mirada nerviosa entre todos los alimentos. Ahora se sentía mal, después de haberlo echado de casa. Había sido una riña normal, una como tantas otras. No lo había dicho en serio cuando le grito que se fuera, y tampoco pensó que lo fuera cuando el salio por la puerta. Ella se quedó sentada en la misma posición durante cinco minutos esperando que la puerta se volviese a abrir y el apareciese disculpándose. Ella aun no creía el comienzo de la discusión... como algo tan insignificante podía haber acabado con ella de esa manera. Cada segundo que pasaba más se desesperaba y más muerta se encontraba. Sin él ella no era nada, era simple y estaba vacía. Seguía mirando escaparates y seguía sin gustarle nada de lo que veía. Solo lo quería a él. Sabía que cualquiera de los que ahora encontraba podía ocupar su lugar y seguramente la convertiría en mas deseada, pero para una empanadilla como ella no se la rellenaba de cualquier cosa.
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