La recta continua pero cada vez veo mas cruces. Su número crece de manera exponencial. El frío y la niebla no me dejan ver mucho más que.... ¡ FRENA ! Esto si que no me lo esperaba, un stop y una bifurcación. No hay carteles pero recuerdo algo pintado poco antes en la superficie de la calzada. ¿ SI o NO ? ¿Qué sentido tenia este cruce?. Vuelvo hasta el stop. No a la izquierda y Sí a la derecha. Derecha. No se los motivos. El camino se hacia cuesta arriba, supongo que me llamó la atención o que incluso me gustó ese cambio de la normalidad. Al poco vi muchos caminos que bajaban, ninguno me pareció más interesante. Cada vez esta carretera me enganchaba más. Era como una obsesión. Disfrutaba a cada curva y en cada recta. Me volvían loco sus líneas pintadas. Me absorbía y lo sabía.Ya ni miraba las demás carreteras. Mantenía la vista firme y fija en la principal como esperando que se acabase, pero ese final no lo queria. ¡RECÉ! No hay nadie ahí arriba, lo sé, pero yo necesitaba pedirlo. Pedir que esta carretera me llevase hasta mi destino. Que llegase hasta el final del trayecto.
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