domingo, 16 de enero de 2011

Montañismo del tic-tac

Pierdo la noción del tiempo. Hay un hombre que está loco. Que mas da el tiempo cuando no se espera nada. Atrapados en este lugar. El tiempo simplemente corre: día, noche, día, noche... Cada vez está mas loco. No dice cosas coherentes desde hace meses. Sin citas o propósitos el tiempo se vuelve banal e imprescindible, es únicamente una espera. Tengo miedo al dormir. Hago las cosas cuando me apetecen no cuando las horas lo marcan. Pero el no sabe que lo estoy esperando y que me defenderé. Creo que quiero dormir. ¡Vaya que si me defenderé! La noche ha sido tranquila, parece que el ha dormido también. la esperanza nos visita cada dos semanas: saluda y se va. Odio la soledad y aún así me encierro en mi mismo. Llevo días sin verlo, seguro que trama algo. Me estará esperando tras alguna esquina para asestarme el ultimo golpe. Hoy he dormido peor que nunca todo estaba demasiado tranquilo fuera, solo oía grillos. Me pregunto si habrá encontrado la salida, si lo han encontrado los demás y no ha comentado nada de mi, si habrá conseguido derribar ese muro ese frágil tabique que nos protegía. Llevo dos semanas sin noticias de el, lo echo de menos la soledad aun es mas notoria sin sentir el peligro de su presencia. Por fin duermo bien. Creo que lo he oído esta noche me he sobresaltado y he atacado el único mueble de  mi habitación. Ya ha pasado un mes. La esperanza ha vuelto y me ha dejado un pastel de moras. Espero que algún día alguien encuentre estas palabras y le hagan pagar mi muerte, que sepan que no es un héroe. El pastel rico gracias. Pinte el mueble violeta con una pintura que encontré en un avión accidentado justo a la puerta de la casa. Por fin volvió, coincidimos en la misma habitación de la casa, al parecer nunca se había ido y solo se había acurrucado en una esquina. Me miro desafiante desde el otro lado del espejo. Supe que ya era hora de que me fuera y no tenia nada con lo que defenderme.

No hay comentarios:

Publicar un comentario